¿Un apocalipsis a causa de los robots?

El columnista de Bloomberg, Cathy O’Neil, considera que los robots y, por ende, la inteligencia artificial (IA) es un instrumento dirigido a personas concretas y que está controlada por otras. Hoy en día existen diferentes visiones sobre el futuro de la IA y sus efectos que traerá para la humanidad.

Una de esas visiones considera que los robots podrán ser capaces de programarse a sí mismos, lo que tendrá unas consecuencias fatales para los seres humanos. Otros, por su parte, opinan que los robots adquirirán sensibilidad y que, debido a ello, los humanos se asimilarán a las máquinas y/o computadoras.

Sin embargo, para O’Neil, ambas visiones se equivocan, ya que la IA no trabaja para la “verdad” o la objetividad científica, sino que se trata de un instrumento controlado por otras personas. Se trata de algoritmos diseñados por alguien que podría no tener intenciones tan benignas como se podría creer.

El lado positivo de esto sería que ninguna persona crearía robots que puedan ser capaces de volverse en contra de sus propios creadores. El lado negativo, por su parte, que se pueden crear armas potentes que pueden terminar devastando la vida de muchas personas.

Por tanto, puede ser que terminemos utilizando chip subcutáneos que puedan autocompletar automáticamente nuestro pensamientos, que a pesar de sus ventajas pueden convertirnos en parte esclavos de la IA y de los robots.

Sin embargo, para la mayoría de los promotores más importantes de esta tecnología la mayor preocupación es aquella que se ha mencionado. La capacidad de los creadores de los algoritmos de los robots para conseguir fines ilícitos. Al igual que podrían ser las armas, también capaces de asegurar la paz pero también de reprimir y de causar una catástrofe humanitaria dependiendo de su creador.

A pesar de ello, no queda de otra sino esperar a ver qué sucede en un futuro no muy lejano para corroborar realmente el impacto de estas máquinas.