La siguiente tecnología móvil podría ser tu piel

By mayo 22, 2018Actualidad, Noticias

En ocasiones la tecnología puede ser incómoda. Nuestros bolsillos se cargan teléfonos inteligentes cada vez más grandes que resultan muy difíciles de sacar cuando estamos en un apuro. Y los intentos de hacer que nuestros dispositivos móviles sean más accesibles como los smartwatch no están teniendo tanto éxito como se esperaba. Pero, ¿y si una parte de nuestro cuerpo se convirtiera en una computadora, con una pantalla en el brazo y tal vez incluso un enlace directo a nuestro cerebro?

Un artículo de la revista Singularity Hub publicada por Singularity University, universidad ubicada en Silicon Valley a la que Clepsidra ha sido invitada a un entrenamiento de tres días a través de la presentación de nuestro video: La magia de Clepsidra, asegura que la piel electrónica (e-piel) artificial podría algún día convertir esto una posibilidad real. Los investigadores están desarrollando circuitos electrónicos flexibles e incluso capaces de estirarse que se pueden aplicar directamente a la piel. Así podría ser posible convertir nuestra piel en una pantalla táctil, pero no sólo eso esta nueva tecnología también podría ayudar a reemplazar la sensación que siente cuando uno ha sufrido quemaduras o solucionar los problemas con el sistema nervioso.

La versión más simple de esta tecnología es esencialmente un tatuaje electrónico. En 2004, los investigadores de los EE.UU. y Japón dieron a conocer un circuito de sensor de presión hecha de tiras de silicio que tiene una mínima densidad de pre-estirado que podrían ser aplicadas en el antebrazo. Pero los materiales inorgánicos tales como el silicio son rígidos y la piel es flexible y elástica. Así, los investigadores están buscando ahora a los circuitos electrónicos hechos de materiales orgánicos (por lo general de plástico o de formas de carbono, tales como grafeno que conducen la electricidad) como la base de la e-piel.

La e-piel consistiría en una matriz de diferentes componentes electrónicos y transistores flexibles, LEDs orgánicos, sensores y células orgánicas fotovoltaicas (solares) conectadas entre sí por hilos conductores estirables o flexibles. Estos dispositivos se construyen a menudo a partir de capas muy delgadas de material que son rociados o vapores producidos sobre una base flexible, produciendo un gran circuito electrónico (hasta decenas de cm 2) en una forma similar a la piel.

Gran parte del esfuerzo para crear esta tecnología en los últimos años ha sido impulsado por la robótica y el deseo de dar a las máquinas ciertas capacidades humanas como la sensibilidad. Ahora tenemos dispositivos de e-piel que pueden detectar objetos que se aproximan y miden la temperatura y la presión aplicada. Estos pueden ayudar a los robots trabajar de forma más segura al ser más conscientes de su entorno (y cualquier ser humano que podría interponerse en el camino). Pero si se integra con la tecnología portátil, podría hacer lo mismo para los seres humanos, detectar, por ejemplo, los movimientos dañinos durante el deporte.